La iluminación es uno de los factores que mayor impacto tiene en el desarrollo de un cultivo. En invernaderos, granjas verticales y explotaciones agrícolas tecnificadas, elegir el espectro lumínico adecuado puede marcar la diferencia entre una producción eficiente y otra con menor rendimiento.
Sin embargo, todavía existen numerosos mitos sobre la iluminación LED para horticultura. Uno de los más extendidos afirma que la luz verde es capaz de penetrar con mayor profundidad en el dosel vegetal que la luz roja o azul, favoreciendo así el crecimiento de las hojas inferiores.
¿Es realmente cierto? Analizamos qué dice la evidencia científica y cómo aplicar estos conocimientos para obtener mejores resultados en los cultivos.
¿Por qué existe el mito de la luz verde?
Las hojas de las plantas presentan un color verde porque reflejan una parte importante de estas longitudes de onda. A partir de esta observación, durante años se ha asumido que la luz verde atraviesa con mayor facilidad el follaje y llega a las capas inferiores del cultivo.
Aunque esta teoría parece lógica a primera vista, la realidad es mucho más compleja. El comportamiento de la luz dentro de un cultivo no depende únicamente de una hoja aislada, sino de la interacción de miles de hojas que absorben, reflejan y transmiten la radiación de forma simultánea.
¿Qué ocurre realmente dentro del dosel?
Los estudios realizados en cultivos comerciales muestran que, a medida que la luz atraviesa el dosel, la intensidad de la radiación fotosintéticamente activa (PAR) disminuye considerablemente debido a la absorción por parte de las plantas.
Sin embargo, esa reducción afecta de forma muy similar a la luz azul, verde y roja. Es decir, la proporción de luz verde respecto al resto del espectro permanece prácticamente constante en las diferentes alturas del cultivo.
En cambio, sí existe una diferencia significativa con la luz rojo lejano (Far Red), que presenta una mayor capacidad para atravesar el dosel debido a la menor absorción por parte de las hojas.