El sabor se ha convertido en uno de los principales criterios de calidad en la producción de tomate. Los consumidores buscan frutos más dulces, aromáticos y consistentes, una exigencia que también influye en las decisiones de distribuidores, supermercados y productores.
La variedad seleccionada continúa siendo determinante, pero no es el único factor que interviene. El espectro de luz, la intensidad lumínica, la temperatura, la humedad y el equilibrio entre crecimiento vegetativo y generativo pueden modificar de forma significativa las características finales del fruto.
En este contexto, la iluminación LED para el cultivo de tomates permite controlar mejor la cantidad y el tipo de luz que reciben las plantas. Diferentes ensayos realizados en invernaderos han analizado si los tomates producidos con LED pueden alcanzar un sabor comparable al obtenido con iluminación HPS y si determinadas recetas de luz pueden mejorarlo.
¿Puede la iluminación LED mejorar el sabor de los tomates?
Para responder a esta cuestión es necesario separar dos aspectos. Por una parte, debe comprobarse si el cambio de HPS a LED mantiene la calidad organoléptica del tomate. Por otra, hay que estudiar si la modificación del espectro lumínico puede influir positivamente en parámetros como los azúcares, la acidez, la jugosidad, la textura o el aroma.
Los estudios disponibles indican que una solución LED correctamente configurada puede producir tomates con un nivel de sabor similar al de los cultivos iluminados mediante HPS. La clave no reside únicamente en instalar luminarias más eficientes, sino en combinar una receta de luz adecuada con una estrategia climática adaptada al cultivo.
En Neocultum trabajamos con soluciones de iluminación LED para horticultura destinadas a mejorar la uniformidad, la eficiencia y el rendimiento de los cultivos en invernadero.
La importancia de elegir el espectro de luz adecuado
Las plantas no responden de la misma manera a todas las longitudes de onda. Por este motivo, el espectro utilizado en un cultivo de tomate puede influir tanto en la arquitectura de la planta como en el desarrollo y la composición del fruto.
Entre las regiones del espectro que más interés generan se encuentran la luz azul y el rojo lejano:
- Luz azul: puede contribuir a controlar la elongación de la planta y, en determinados cultivos, se ha relacionado con cambios favorables en el sabor y el aroma.
- Rojo lejano: puede afectar al desarrollo generativo y a la formación del fruto, aunque una aplicación excesiva también puede aumentar la longitud del tallo.
- Combinación de azul y rojo lejano: permite buscar un equilibrio entre la respuesta generativa, la calidad del fruto y una estructura vegetal controlada.
Esto explica por qué una receta lumínica no debe elegirse de manera aislada. Cada modificación del espectro puede generar efectos positivos, pero también respuestas vegetativas que deben compensarse mediante el manejo del clima, la temperatura y el riego.
Cuatro recetas de luz analizadas en el cultivo de tomate
En uno de los ensayos de referencia se compararon cuatro configuraciones lumínicas diferentes:
- Un espectro de control basado en rojo, azul y azul claro, optimizado para tomate.
- El mismo espectro de control con una aportación adicional de rojo lejano.
- Un espectro con una proporción más elevada de luz azul, sustituyendo parte de la luz roja.
- Una configuración con mayor presencia de azul y una aportación adicional de rojo lejano.
La finalidad era comprobar si alguna de estas combinaciones producía diferencias apreciables en el sabor y, al mismo tiempo, observar cómo reaccionaban las plantas desde el punto de vista vegetativo y generativo.
Para el ensayo se seleccionaron dos tipos de tomate cherry con características físicas similares, pero genéticamente diferentes. Esta elección permitió comprobar si las distintas variedades reaccionaban de forma comparable ante los cambios del espectro.